Juan Marcos tiende muchísimo a no aceptar que podría perder en algún juego ya sea por casualidades de la vida y del destino como debido a que simplemente la otra persona juega mejor eso que están jugando. A veces me siento con él a jugar y trato de hacerle mil trampas para que vaya aprendiendo a aceptar la derrota. Sin embargo, sospecho que por su rostro maléfico a lo largo de la partida él sabe que yo le estoy haciendo trampa y él continúa en el mismo plan maquiavélico. Así que nos sentamos a juntar trampas y cuando me doy cuenta estoy convertido en mi mismo hace 35 años. Confieso que estoy consciente de que esto le puede traer problemas en un futuro y que por eso trato de explicarle todo ese camión de cosas esas de que "hacer trampas es malo" y "hay que seguir las normas". También confieso que me da muchísima risa su carita cuando hace trampas y mueve las cejas (lo que le falta es el bigote y el pecho peluo)...pero en fin, de verdad que criar es difícil...buscar ese equilibrio que permita al niño a madurar a su tiempo sin saltarse etapas infantiles y sin frustrarlos...todo eso es muy bonito, pero... ¿como hacemos cuando uno es el inmaduro?
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