De niño se me quedaron imágenes grabadas del cuento ilustrado de César Vallejo. Recuerdo días oscuros como los de Lima en la casa de chacracerro leyendo y re-leyendo esa historia tan triste. Reconozco que había estado buscando ese cuento sin prisa pero sin pausa para mostrárselo a mis hijos. Así como para saber que tipo de reaccion tendrían esas lineas en ellos. Si les afectaría igual que a mi. En Arequipa lo conseguí, una versión sin muchas ilustraciones que tiene al final una serie de preguntas de comprensión de la lectura. En un principio, Tania empezó a leer con dificultad para entregarse a la historia. Quizás por los apellidos complicados y algún que otro fragmento aburrido al principio del cuento. Poco a poco la cara de Tania iba cambiando y a medida que avanzaba fruncía el ceño. Yo siempre estuve pendiente de sus reacciones. Lo cierto es que al terminar el cuento, Tania seguía buscando más páginas y me preguntaba: "¿Papá?...ahí terminó el cuento?" "¿Y el final felíz?" "Nooooo, así no puede terminar un cuento!!!". Le expliqué que el cuento si termina así, con un niño llorando inconsolablemente. Con una injusticia a la cual no se le veía salida sino la simple rebeldía. No, no es este un final al que uno se acostumbra a leer en los cuentos de hadas. Al final, con la ayuda de las preguntas al final del cuento, Tania reconstruyó su final pero lo hizo de una manera incluso más radical. La rabia, dentro de su inocencia, se transformó en su final para ese cuento. No había un príncipe ni un caballo ni un "vivieron felices para siempre". Juan Marcos se sentaba a su lado escuchando lo que Tania decía y discutía conmigo. Él, que siempre está en un bochinche, identificó rápidamente que su hermana y yo estábamos hablando en serio, y no interrumpió, seguía viendo esa imagen en el libro del niño llorando... Hilda y yo hemos contemplado este año como poco a poco nuestros hijos descubren lo que es la tristeza y la rabia.
lunes, 14 de octubre de 2013
martes, 1 de octubre de 2013
Taxi!!!!
http://grooveshark.com/s/Flower+Duet/3AZScy?src=5
Después de un breve receso y de unas buenas vacaciones es evidente la necesidad de escribir sobre mis hijos...hay tantas historias y tantos cuentos de ellos que no se por donde empezar. Mas adelante cuando tenga más fotos a la mano podré acordarme con mayor facilidad de otras cosas. Juan Marcos es un niño muy inquieto. De hecho no le gusta que le agarre la mano en la calle, y busca "culebrearme" la mano para que no lo pueda sujetar bien...y eso me irrita. Más de una vez estuvimos en el paradero de autobuses en Lima esperando el "micro" ya que la renta de dolares de cadivi ya se nos habia agotado como para seguir tomando taxis. Juan Marcos en su incesante culebreo cada vez que veía un taxi alargaba la mano y el taxi casi con precisión al mas puro estilo de "rápido y furioso" se estacionaba al lado de nosotros cruzando mortalmente en diagonal como tres canales: "Para donde va?...digame?"...Yo con un rubor mezclado de arrechera le decía al señor: "No, disculpeme es que el niño sacó la mano...disculpe de verdad"...Pero ese tic nervioso de Juan Marcos era terriblemente incesante y desesperante...todo con la risa de fondo de Tania que sonreía dándole la mano firmemente a su mamá. La música de fondo es una pieza que siempre me gustó y que me está ayudando a agarrar ritmo de nuevo para sentarme a a escribir estas pequeñas cosillas...
Después de un breve receso y de unas buenas vacaciones es evidente la necesidad de escribir sobre mis hijos...hay tantas historias y tantos cuentos de ellos que no se por donde empezar. Mas adelante cuando tenga más fotos a la mano podré acordarme con mayor facilidad de otras cosas. Juan Marcos es un niño muy inquieto. De hecho no le gusta que le agarre la mano en la calle, y busca "culebrearme" la mano para que no lo pueda sujetar bien...y eso me irrita. Más de una vez estuvimos en el paradero de autobuses en Lima esperando el "micro" ya que la renta de dolares de cadivi ya se nos habia agotado como para seguir tomando taxis. Juan Marcos en su incesante culebreo cada vez que veía un taxi alargaba la mano y el taxi casi con precisión al mas puro estilo de "rápido y furioso" se estacionaba al lado de nosotros cruzando mortalmente en diagonal como tres canales: "Para donde va?...digame?"...Yo con un rubor mezclado de arrechera le decía al señor: "No, disculpeme es que el niño sacó la mano...disculpe de verdad"...Pero ese tic nervioso de Juan Marcos era terriblemente incesante y desesperante...todo con la risa de fondo de Tania que sonreía dándole la mano firmemente a su mamá. La música de fondo es una pieza que siempre me gustó y que me está ayudando a agarrar ritmo de nuevo para sentarme a a escribir estas pequeñas cosillas...
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