viernes, 28 de junio de 2013

Contorsionismo

El prepararse para ir a la escuela todos los días es siempre una historia diferente. Uno empieza por ese rudo trabajo de despertarlos hasta que se montan en el carro y empiezan las frases: 
- Tania, ¿donde están las colitas para peinarte?
- Juan Marcos, el sweater...¡que está haciendo frío!
- Papá, hoy no tengo educación física, ¡es jueves!
Este sublime trabajo de salir de la casa siempre termina en algo ligeramente diferente al final feliz...siempre se queda algo, una llave, la cartera, el celular, alguno de los bolsos de los niños...
De entre las múltiples tareas que me tocan en la mañana una es la de acomodador de juguetes en los bolsos...aquí hay un ejercicio de contorsionismo que me tocó aplicarle a los muñecos del gordo hoy en la mañana:


miércoles, 5 de junio de 2013

La luna


Revisando algunas cositas en la computadora, me conseguí esta foto. Así eres tu. Te despegas del grupo, buscas en la luna lo que evidentemente no encuentras aquí. Así, con los "te quiero" fáciles que me tumban y me recogen en segundos me siento a contemplarte. Que difícil me resulta seguirte ese juego...no soy mágico, no soy ni dibujante ni aventurero...soy del montón. Como entrometerme en ese juego de miradas si la luna sale de tus ojos. Así te imagino grande, quizás con un bolsito hippie y unas sandalias, sencilla. Hoy me regañaste porque dejé mucho tiempo la ducha abierta. "Papá, hay que cuidar al planeta" me dijiste. Me siento tan pero tan del montón a tu lado que te hago caso apurado y nervioso. Así soy yo, del grupo, del montón, con una hija que observa la luna y que no observa dos porque para ella debe haber sólo una, una está bien.