lunes, 27 de mayo de 2013

Tania tenía un añito cuando le escribí esto...

Una vez mas me detuve a descifrar tu sonrisa, y quisiste sumergirte en la cama como un avestruz, frotando tu cara con las sábanas, hábilmente te escapaste de mi mirada y de mis manos. Recurro a artimañas vergonzosas como a darte tus medicinas para pedirte ya con un tono más grave que te quedes quieta, solo para mirarte fijamente y tratar de encontrar que hay de mi en esa sonrisa tan pura y dictatorial. No puedo verte bien en las noches, mientras duermes, no veo bien a oscuras, sin embargo son momentos inspiradores el verte sonreir dormida, mi vicio aniquilante y enfermizo de todas las noches. Podría decir que te amo de aquí al infinito, pero el infinito te queda corto como ese pijama que llevas puesto y que deja asomar tu ombligo, teoría fuerte del principio del universo.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario