Después de un largo receso vuelvo a escudriñar en mi memoria. El fútbol ha sido para mi un desahogo vital. En la cancha digo lo que no digo en la calle, en la casa, en la oficina. Es un canal que me sirve para mantener el equilibrio que tanto me obsesiona. Juan Marcos es muy cariñoso y es adicto a los abrazos sorpresa, sin embargo cuando practica fútbol a veces observo un aire de revancha y de locura momentánea.
Tengo que confesar que me desespero mucho al verlo a veces desanimado en sus prácticas, me gustaría que él si fuera un hombre "libre" en la cancha, un creador y no un destructor como yo, muchas veces el hombre malo de la película. Poco a poco quiero inculcarle una pasión que estoy seguro que llegará naturalmente y que por los momentos sólo se nota en mi frente roja y sudada pegada a la cerca que divide a los espectadores de la cancha de fútbol.
Tania Elena esta bailando Flamenco, su porte largo y elegante hace que se vea mayor de lo que es (9 añitos) y me encanta verla con su malla y su falda larga con los tacones que le regaló el abuelo. Podría decir que me gusta el flamenco y que hace tiempo lo practiqué para tratar de emparejar las lineas dedicadas a mis hijos pero no.
Hay varias actividades que están pendientes de explorar como la música, la natación, judo, etc pero que aun no se han concretado, pero ya el tiempo brindará nuevas opciones y los niños decidirán que hacer en su tiempo libre.
Cada día que pasa pelean menos y comparten más, a medida que pasa el tiempo la diferencia de edad se nota menos y eso hace que se vuelvan cómplices lo que me gusta pero no tanto sino todo lo contrario.